22 junio 2011

Miro insistentemente mi lista de conectados en facebook y no, no está. De pronto el milagro ocurre, se conectooooo. Ahora si, no puedo evitar mirar una y otra vez la lista deconectados, ¿Por qué no me habla?
Lo odio. No, me encanta. Cuando se trata de relaciones en potencia es muy difícil mantener la cordura.
Cuando te mata la ansiedad por verlo o escribirle, es impsible pensar con claridad. Mil veces pensás "Ya fue le escribo y mil y una vez te decís no. La última vez yo empece la convercación que me escribía él. Y mirás fijo su nombre y repetís en tu cabeza: háblame, háblame, háblame, háblame, háblame, háblame. Te das cuenta de que solo le escribirías para decirle en mayúscula, a los gritos: QUÉ ESPERÁS PARA HABLARME? Por suerte te contenés, pero igual nada. Y así tu cabeza es un lío, queres que te escriba, pero más querés hablar con él y ya casi no te importa quien inicia la conversación, pero arrancás vos pensarás que él solo te contesta porque es buena onda y no porque tenga realmente ganas de hablar con vos, que mejor arranqué él y veremos en eso un interés real. Y cuando estás segura de que ahora si, debe estar escribiéndote en cualquier momento se desconecta. Para queeeeee? Que andará haciendo del otro lado, en su mundo real que no te incluye a vos? No está conectado porque debe estar mirando la tele (?) No está conectado porque esta mirando una peli? No está conectado porque esta con un amigo, con sus parientes o peor, con un huesito que no sos vos y por eso lo odias, pero en realidad te encanta. Y si, estámos un poco locas. Bueno está bien, estamos locas del todo pero somos inofensivas. Y de pronto te encontrás planteándote ¿Tendré que quedarme las 24 horas conectada, por las dudas de que justo quiera hablarme a las tres de la mañana cuando termine todas esas cosas importantísimas que esta haciendo y que lo mantienen no disponible ahora?. Gracias a Dios, un pensamiento se ilumina en tu cerebro y te dice: Noooo. Si estás desesperada por él, que no se note. Mejor me desconecto, me tomo un tilo que me calme la ansiedad y me voy a dormir, que más allá de que escriba o no escriba, la vida sigue y hay que estar descansada para vivirla y disfrutarla.






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